Poemas

NO ES LO QUE PARECE

“He estado tan sordo que sólo oía los ecos del enmudecimiento,

tan ciego que sólo podía ver las cosas invisibles…”.

Es curioso cómo nos colocamos unos zapatos y caminamos hacía ninguna parte, sin darnos cuenta de que el mundo no es lo que parece…

World is not what it seems


 

AHOGARSE EN AZUL, MORIRSE EN ROJO

“Se moría por ahogarse en el mar azul de sus ojos,

y al final casi se muere probando otro pintalabios rojo”.

A todos esos, a mi amigo B. en especial, que cuando lanzan la moneda en esa intrincada y maravillosa cosa llamada “Amor” siempre les sale cruz. Ningún camino es fácil y sencillo…

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UN MUNDO AL TRASLUZ

“Me encanta tu mirada al trasluz,

porque en ella puedo ver el mundo entero”.

Dedicado a ti, que percibes el mundo sin tapujos y llevas la verdad reflejada en los ojos. Bien sabes que las cosas más importantes de la vida no son cosas…

Important things


 

PERFECTAS IMPERFECCIONES

Las perfectas imperfecciones de nuestra vida son muchas, y la hacen tan perfecta como imperfecta…

El peinado ecléctico de las mañanas,

las arrugas de la ropa y de la cara,

la sonrisa del espejo ante tu despertar.

El primer agua, siempre fría, de la ducha,

el jabón que entra en el ojo a fastidiar,

la colonia que no vuelve a su lugar.

Ese polvo quemado en la tostada,

la mermelada que acaba de caducar,

el café que tardas un minuto en calentar.

El reloj que suena rápido su “tic-tac”,

la comida rancia que llevas a trabajar,

las llaves imposibles de encontrar.

El autobús que resguarda tus bostezos,

los golpes que te da la multitud,

esa última carrera antes de entrar.

El ordenador que deprime tu mirada,

la pila de papeles a entregar,

el compañero que no puedes soportar.

La sonrisa que se rompe con las horas,

el tedio que denota tu apariencia,

el cansancio que se empieza a acrecentar.

Los ojos enrojecidos por la pantalla,

el culo sentado que no para de sudar,

la cabeza que te empieza a molestar.

El “me voy” que recupera tu alegría,

el “hasta mañana” que te vuelve a castigar,

las escaleras que de nuevo subirás.

Otro autobús que te devuelve para casa,

el sonido vespertino de la ciudad,

el sol que se empieza a recostar.

La llave que no entra en la ranura,

el traje y los zapatos a sobrar,

el silencio imperceptible del hogar.

El suspiro de tu alma en el sofá,

comprar, planchar, lavar y cocinar,

el aire que no puedes respirar.

La tele que arrulla tu fatiga,

las llamadas que no quieres aceptar,

la cena que no puedes ni tragar.

La cama que no hiciste por las prisas,

el despertador que vuelves a conectar,

ese futuro mañana… en el que todo volverá a empezar.

To be real


 

A TI, GRACIAS

Con esto de las Redes Sociales me pasa que sé de mucha gente que no conozco, incluso conozco a mucha gente de la que no sé nada. Me ocurre que hablo con personas a quienes no pongo cara, y que mi cara se estremece con personas con quienes ni siquiera hablo. También me sucede que respondo a sujetos que no esperan respuesta, y que guardo silencio ante sujetos que aguardan mi voz. No sé si tú, que estás entre ellos, me recuerdas; yo, a ti, sí…

Te veo al otro lado de este cristal, 

ininteligible y abstracto,

te veo respirar y yo respiro contigo,

te veo caminar y yo camino contigo,

te veo sonreír y yo sonrío contigo,

te veo ir y yo me voy contigo, imaginándote,

porque nunca he oído tu voz, pero te escucho,

porque nunca te he tenido cerca, pero te siento,

porque estás en mí, habitando entre mis venas.

No te conozco, no sé nada de ti,

y, sin embargo, te quiero…

A todos esos que estáis ahí, alejados, separados de mí por océanos, mares, carreteras o vientos, a todos los que ni conozco ni conoceré, a todos los que deseo conocer pero decidirá la vida, a todos los que quiero sin que lo sepáis y a esos que me quieren sin que yo lo sepa, a todos los que se alegran por mí y yo me alegro por ellos, a todos vosotros, que ponéis una sonrisa en mi espíritu cada vez que contactáis conmigo, os digo: “Gracias”.

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CRECER

Me levanto y ahí está otra vez,

como siempre desde aquel día,

creciendo callada y sin pedir permiso.

Crece, como las arrugas en los espejos rotos,

como el eco de las sombras en los ojos.

Crece, como los recuerdos en la billetera,

como el ruido seco de nuestra tierra.

Crece, como el acento grave de la vagancia,

como la intangible caída de la ignorancia.

Crece, como el impreciso declive de la columna,

como el inapelable olvido de lo aprendido de alumna.

Crece, como la calvicie de las arboledas,

como la corrupción de las clases longevas.

Crece, como las incumplidas promesas del tiempo,

como las notas suicidas que nos fue dejando el viento.

Crece, como todo aquello que ya no se escucha,

como las mentiras piadosas que guardan las huchas.

Crece, como los sinsabores del estómago ajeno,

como lo que cuesta tener el depósito lleno.

Crece, como la cantidad de solitarios mal acompañados,

como las risas falsas y los chistes malos.

Crece, como la sangre y las lágrimas en los noticieros,

como el polvo invisible de los cementerios.

Crece, como la angustia inamovible de nuestra alma,

como los sobresaltos de un aparente mar en calma.

Crece, como el murmullo inherente a la responsabilidad,

como los ahogos dictados por la sociedad.

Crece callada y sin pedir permiso,

como siempre desde aquel día,

y yo, con la cuchilla en la mano,

hoy vuelvo a afeitármela…

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ALLÍ

A todos nos pasa al mirar la agenda de nuestro teléfono, un objeto inanimado en un rincón,  un lugar de la ciudad, o el nombre de un libro en la estantería, a todos nos pasa porque…

Allí está quien ya no está,

ni tú ni yo,

ni ellos ni nosotros,

sólo queda un rescoldo incorpóreo

de lo que un día fueron sonrisas,

así como una lágrima ininteligible

que se desliza por las profundidades del alma.

Nunca me acuerdo de recordarte,

pero, allí, cuando te recuerdo,

me acuerdo de que ya no estás.

Nunca me acuerdo de recordarte,

pero, allí, cuando te recuerdo,

te echo de menos…

Dedicado a todos los que se han ido, incluido a aquel que hace años fui, ese al que, allí, a veces recuerdo.


 

MIRADAS

Miradas, como la tuya y la mía, cansadas o alegres, cargadas o limpias, miradas que te hacen ver, miradas que no ven nada, miradas muertas o vivas, falsas o verdaderas, miradas a ninguna parte, miradas furtivas, simples o complejas, miradas tristes, sagaces, perdidas, miradas cómplices, miradas distintas, todas miradas, como la mía…

Miro a través de la ventana, veo el sol entre el frío.

Miro a través del espejo, veo mis ojos oscurecidos.

Miro a través de mi conciencia, veo lo desconocido.

Miro a través de tu rostro, te veo y sonrío.

Miro a través de mí mismo, veo el cielo colorido.

Miro a través del agua, veo un sueño baldío.

Miro a través del mundo, veo un corazón dolorido.

Miro a través de la vida, te veo conmigo.

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No es lo que miras, es lo que ves, porque lo que miras se olvida, mientras lo que ves se queda en el umbral de los sentimientos…


 

¡SILENCIO! UN POEMA…

¡Silencio!

Por quien es abogado de causas perdidas,

por el que da concesiones a cambio de mordidas.

Por el que perdió el juicio sin ser juzgado,

por quien es creyente pero vive en pecado.

Por el que tiene los sentimientos a flor de piel,

por quien llegó cornudo a la luna de miel.

Por el cura que reparte hostias sagradas,

por la cristiana que a misa jamás llevó bragas.

¡Silencio!

Por el que camina obligado al no tener coche,

por el que duerme de día y despierta de noche.

Por aquel perfumado de insana fragancia,

por el que se ríe de lo que no tiene gracia.

Por el gitano que vive del cartón y el cobre,

por el político que no para de recibir sobres.

Por quien va llorando por los rincones,

por el amable que pincha todos los condones.

¡Silencio!

Por a quien en el pasado persiguieron los grises,

por el cotilla que se sabe todos tus deslices.

Por aquel que no lee ni siquiera el diario,

por quien no lo sabe pero es extraordinario.

Por el mamón temerario que conduce borracho,

por el que presume de ligues creyendo que es macho.

Por todas las lámparas que nacieron sin genio,

por aquel que se esfuerza y no obtiene premio.

¡Silencio!

Por el que no fue invitado y acudió a la fiesta,

por ese que baila sin necesitar orquesta.

Por el que se hallaba perdido y se encontró con acierto,

por todo aquel que sueña despierto.

Por quien perdió de un plumazo a quien más quería,

por el que llora por cualquier tontería.

Por aquel que se ahoga en un vaso de agua,

por quien pasó larga vida herrando en la fragua.

¡Silencio!

Por quien nunca acierta en la taza del váter,

por quien no tuvo joven ningún alma máter.

Por quien pasa la vida metido en el trullo,

por pensar de quien manda lo que le sale del capullo.

Por el ciego que ve lo que nunca se ha visto,

por el poli corrupto que se pasa de listo.

Por quien tuvo salud y hoy es un muerto viviente,

por a quien Dios dio pan pero no tiene dientes.

¡Silencio!

Por quien metió la polla donde tenía la olla,

por al que de hacerse mil pajas le ha salido molla.

Por el cabrón hijoputa que maltrata animales,

a quien cortaría yo mismo los genitales.

Por el que fue a combatir a la legión extranjera

y un día volvió sin saber bien quien era.

Por el muchacho educado, pueblerino o urbano,

que hoy ve un buen futuro muy muy lejano.

¡Silencio!

Por quien sufre callado las hemorroides,

por todos los deportistas puestos de esteroides.

Por el mudo que habla cuando nadie lo escucha,

por esos que cantan cuando están en la ducha.

Por el que se acuesta con niños y meado se levanta,

por al que le da igual por el culo que por la garganta.

Por el vecino que siempre te toca los huevos,

sí, ése, el que todos tenemos.

¡Silencio!

Por el rey sin Corinna, perdón, sin corona,

por todos los tontos que hay por mi zona.

Por quien cree que lo caro sale barato,

que se lo diga a los preferentistas de Rodrigo Rato.

Por quien mira la vida con gran desparpajo,

por al que de tanto… ya le pican los bajos.

Por el avaricioso banquero que no pasa hambre,

por el desahuciado que duerme en el parque.

¡Silencio!

Por la gente que nos saca de nuestras casillas,

por la puta de esquina que transmite ladillas.

Por ese pene plomizo de amor primerizo,

por el que nunca paga lo mal que lo hizo.

Por aquellos a los que todo se la trae floja,

por ese amigo pardillo que hace tiempo no moja.

Por un país maravilloso dominado por memos,

no, no voy a hacer rima con Podemos.

¡Silencio!

Por todo aquel que se ríe del mal ajeno,

por los tristes que usan calzón con relleno.

Por las esposas y esposos que no se dan cuenta

que un día ya no podrán entrar por esa puerta.

Por el que se tira pedos tras fabada asturiana,

por quien no pasa por casa cuando es fin de semana.

Por el niño que no pudo ir al colegio,

por aquel que derrochó tal privilegio.

¡Silencio!

Por el fumador pasivo de tabaco puro,

por quien está mentalmente en un lugar muy oscuro.

Por los que están mejor solos que acompañados,

por quien en su casa se siente ultrajado.

Por el alcalde de turno que roba a manos llenas,

por el parado que no tiene ni para la cena.

Por quien ahoga sus penas en una copa de vino,

por el que gracias a Dios encontró su camino.

¡Silencio!

Por quien se cagó en mí y lo hizo tantas veces,

por el que hace ya años que dio de comer a los peces.

Por quien estuvo algún tiempo cerca de la muerte,

por a quien lo cortés no le quitó lo valiente.

Por aquel compañero que pusieron de jefe,

y que todos sabían que era un mequetrefe.

Por el incrédulo ése que se hizo soldado,

por el reaccionario cobarde del “ordeno y mando”.

¡Silencio!

Por quien se compró un piso y no puede venderlo,

por ese que ni a tiros consigue entenderlo.

Por el animal libre al que nadie da caza,

por el pesado que siempre tiene que meter baza.

Por el que está de este mundo hasta los cojones,

por quien te hace mil pifias y quiere que lo perdones.

Por todo aquel que se ha hecho vegetariano,

por el que no es gay y también le dan por el…

¡Silencio!

Por el que se esconde tras mil y un ungüentos,

por aquel que te viene con cientos de cuentos.

Por el olvidado de Guerra que cayó en Cartagena,

por quien no da la talla en plena faena.

Por ese que nunca sale de su escondrijo,

por el que tiene un vicio casi enfermizo.

Por aquel que te ha dado siempre mal fario,

por el esclavo confeso de un empleo precario.

¡Silencio!

Por el médico harto de atender impacientes,

por el tendero del barrio que perdió sus clientes.

Por a quien todo lo que haces le sabe a poco,

por los niños nerviosos que se comen los mocos.

Por el genio que guardas en la botella,

por el regalo que nunca le hiciste a ella.

Por aquel solitario que no roba sucursales,

por a quien se le ven en los ojos todos sus males.

¡Silencio!

Por el niño prodigio dictador en ciernes,

por los desparecidos jueves y viernes.

Por el chocolate con churros, o con porras,

por la que va de buena y luego es la más zo…

Por el que promete en enero que dejará de fumar,

pero alma de cántaro, ¡tú a quien vas a engañar!

Por ti, sí, y por todos tus compañeros,

por mí, y por todos a los que quiero.

¡Silencio!…

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CORAZONES DE TIZA

En aquel callejón fugaz e incorpóreo en el que te encontré no queda más que mugre, basura y un corazón pintado con tiza. El corazón es blanco, tiene partes borradas, pero todavía se percibe perfectamente su silueta. Está atravesado por algo parecido a una flecha; no es una flecha. «Atravesado por una flecha, el corazón dejaría de latir. ¡Qué crueldad!», pensé. Así que pinté la manecilla de un reloj. «A los corazones sólo les atraviesa el tiempo».

Hacía ya mucho tiempo que no atravesaba este callejón efímero e inmaterial, todo ese tiempo que atraviesa corazones y les hace dejar de latir. Si he venido hasta aquí, hoy, es porque he de olvidar recordar aquello que un día recordé olvidar: una mirada, una sonrisa, una boca, un olor, una voz. Me agacho delante de aquel corazón blanco y saco de mi bolsillo dos tizas; con la azul, la de tu mirada, pinto el contorno del corazón, repaso para que no se vea lo blanco, aprieto con fuerza; con la roja, la de tu sonrisa, pinto la manecilla que lo atraviesa, también repaso para que no se vea lo blanco y aprieto con fuerza. La mugre y la basura no las retiro, ¿para qué?, siempre va a haber mugre y basura.

Hoy, en este callejón pasajero y etéreo, pinto de colores un corazón atravesado por el tiempo…

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YO NO SOY POETA

Quiero dedicar este post a los filibusteros de la palabra, a los rateros de la frase y a los carteristas de la rima, aquellos que creen suyo lo que es de todos, saqueadores de conciencias que mienten más que hablan. A ésos, que son justo lo que no dicen ser, van estas líneas…

Yo no soy poeta,

no sé escribir saetas;

es verdad, yo no soy poeta,

ni siquiera cuando hago volar mi cometa,

esa cometa de sueños

movida por vientos sin dueño.

Yo no soy poeta,

se lo tengo dicho,

no será un poema lo que se verá en mi nicho

cuando la muerte llegue y me someta.

Yo no soy poeta,

no es esa mi meta;

yo soy escritor, sí, escritor,

de mundos y leyendas inventor.

Yo no soy poeta, señor,

yo no soy poeta, no,

por mucho que usted lo piense… se lo digo yo.

Yo no soy quien no soy, soy quien soy, y lo soy gracias a ti, ese ser íntegro que mañana hace veintidós años que no está.

En el recuerdo, un abrazo.


 

EL DÍA DE HOY

El día pasa austero y corrompido,

caen las lágrimas por las mejillas del olvido,

las montañas se encienden con un candil escondido,

las puertas de cierran, se pierde lo vivido,

la muerte afila con las uñas una guadaña sin filo,

los árboles desnudan sus copas de vino,

yo escribo ahora, en esta soledad sin sonido,

con mi perra a mi lado como único amigo,

estas palabras sin mucho sentido.


 

MI TIEMPO

Mi tiempo pasa como un reloj sin manecillas,

como el canto de un cuco en un reloj de sol,

como una sombra negra en un reloj de bolsillo,

como un saco vacío en un reloj de arena,

como un desierto seco en un reloj de pulsera,

como una esclava ausente en un reloj de cuco,

mi tiempo pasa por el ojo de una aguja,

aguja hilada con la que coso para pasar mi tiempo.


 

PALABRAS

Las palabras banales y sin peso son tantas que se las lleva el viento,

tantas como las palabras que escucho una y otra vez, que me dan aliento y que, definitivamente, me conducen al desaliento,

tantas como las palabras dañinas que, pronunciadas por seres ínfimos, ya no me dañan,

tantas como las palabras recubiertas de mentiras e hipocresía que intentaron cambiarme,

tantas como las palabras muertas que tuve que aprender,

tantas como las palabras insignificantes que alcanzaron después un significado,

tantas como las palabras que, a día de hoy, me han dejado sin palabras…


 

NAVIDAD

La Navidad es una época de soledad en familia,

de alimentarse a través de los recuerdos,

de tragar saliva y sonreír sin ganas,

de desear con la boca pequeña lo que se añora con la boca grande,

de propósitos que caen en la red del despropósito,

de tirar copas y pintar en bastos,

de turroneros que no cantan flamenco,

de grotescos cánticos a peces borrachos y portales sin portero,

de armar belenes y deconstruir árboles,

de cavar nuestras propias bebidas,

de camellos cuyos polvos realmente son mágicos,

de cuartos cada vez más menguantes,

de uvas que escaparon de la vendimia,

de regalos que prometen dar la campanada,

de campanas que perdieron su badajo,

de relojes que ya no están cuerdos,

de cuerdos que recuerdan que han de volverse locos.

La Navidad es todo eso, y, sobre todo, es la sonrisa de los niños…

Feliz 2015


 

VISITAS (2)

Esta mañana la tristeza ha venido a visitarme. Ha llamado a la puerta y yo he mirado por la mirilla. He visto que ella tenía los ojos negros y llorosos, unas llagas en la cara y un vestido oscuro harapiento y roído. Yo no tenía ganas de hablar y no la he dejado pasar. Me ha estado esperando un rato en el descansillo, hasta que se ha cansado.

Quizá otro día esté yo de mejor humor…


 

DADOS

Hace dos días tiré los dados y salió impar; no tuve un buen día.

Ayer tiré los dados y salió par; no tuve un buen día.

Hoy tiré los dados… a la basura. No he tenido mal día.


 

VISITAS

La muerte ha venido hoy a visitarme. Le di los buenos días, le ofrecí un café y charlamos un rato. Es poco habladora; de hecho, sólo me dijo: “Hasta pronto”. Después se marchó y yo seguí a lo mío.

No puedo negarlo: hago un café de muerte…


 

DE NADA VALE

De nada vale la sinrazón sin razón,

de nada vale la confianza con fianza,

de nada vale la síntesis sin tesis,

de nada vale la conciencia con ciencia,

de nada vale el sinsabor sin sabor,

de nada vale el síntoma sin toma,

de nada vale el enamorado sin morado,

de nada vale la vida sin ida,

de nada vale la revuelta con vuelta,

de nada vale el sinsentido sin sentido,

de nada vale un sinfín sin fin,

de nada vale el confín… con fin.

 


 

TRISTEZA

Hoy no existe rincón en el que la vida no muera,

en el que los vivos no vaguen con desidia en su mirada,

en el que los muertos no renazcan de la nada,

ya no hay recuerdo ni gloria para quien alegre fuera.

La tristeza se ha instalado en los corazones,

ojalá deje pronto de tocarnos los…

¡Puñetera tristeza!


 

SIENTO

A veces me siento bien,

a veces me siento mal,

a veces me siento… y no me levanto.


 

SUBIR Y BAJAR

La gente dice: “Voy a subir a arriba”;

y yo me pregunto: “¿Se puede subir a abajo?”.

La gente dice: “Voy a bajar a abajo”;

y yo me pregunto: “¿Se puede bajar a arriba?”.

La gente dice: “Voy a subir de abajo”;

y yo me pregunto: “¿Se puede subir de arriba?”.

La gente dice: “Voy a bajar de arriba”;

y yo me pregunto: “¿Se puede bajar de abajo?”.

La gente dice tantas cosas… que menos mal que yo me hago preguntas.


 

SUEÑOS

A veces miro hacia atrás, a la mochila de mi espalda,

y observo los sueños que guardo en ella, rotos y destruídos.

Luego miro al frente, sigo caminando, sin caerme, sin tropezar.

Continuo, miro a mi alrededor y descubro más caminantes,

más mochilas en las espaldas, pesadas, grandes.

Miro sus ojos, sus caras, sus manos, también rotos y destruídos,

y nunca me pregunto por qué esos sueños no se han cumplido,

sino por qué se tuvieron.


 

FAMA

La muerte tiene mala fama,

y, en cambio, la vida tiene buena fama.

Definitivamente hay cosas

que no tienen explicación,

porque explíqueme la vida y que yo le entienda,

explíqueme la muerte y que yo le entienda,

explíqueme la fama y que yo no me vuelva loco.