Un libro genial, brillante

RESEÑA

La novela tiene un ritmo creciente. Te mete en el personaje del escritor y, poco a poco, en el paisaje urbano y social del pueblo.

El entramado parece, durante un momento, una novela negra sueca pero late siempre una sutil mezcla de realidad-ficción, de realidad locura con retazos de personajes, visiones y sensaciones que se repiten (a lo Lobo Estepario de Hesse).

El desenlace, rotundo y sin ambajes, culmina con el epílogo de la ficción-realidad de forma magistral.

Te deja en todo instante la sensación de estar implicado y de ser tú un personaje de la escena, persistiendo la valoración moral del protagonista, esa valoración del que juzga, del que observa, del que vive la ficción o del que sueña.

Un libro genial, brillante.

A. F. Domingo – Ávido lector, entusiasta de la Literatura, traumatólogo y mucho más. CEO en La Fraternidad.

FOTO LIBRO

Review

The novel has an increasing rhythm. It gets you into the character of the writer and, little by little, into the urban and social landscape of the town.

The framework seems, for a moment, a Swedish black novel but always beats a subtle blend of reality-fiction, of madness-reality with bits and pieces of characters, visions and sensations that are repeated (like Steppenwolf of Hesse).

The outcome, rotund and quite clear, culminates with the epilogue of fiction-reality in a masterly way.

The book leaves you at all times the feeling of being involved and of being you a character of the scene. The moral value of the protagonist persists, the value of the judge, of who observes, of who lives the fiction or of who dreams.

A great and brilliant novel.

A. F. Domingo – Avid reader, Literature enthusiast, traumatologist & so much more. CEO of La Fraternidad.

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Para aquellos que dicen que la toma de riesgos y la valentía de los autores es un valor en decadencia, aquí tenéis Agua seca y sal para demostrar lo contrario.

Gracias al señor Domingo y a todos aquellos que le están dando una oportunidad y un empujón a esta original y diferente novela.

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Presentación en Madrid

Puedo proceder a confirmaros que el próximo día 19 de diciembre a las 19:30 horas estaré en la Casa de Cantabria en Madrid realizando la presentación de mi novela Agua seca y sal.

presentacionmadrid

Estáis todos invitados a venir a este maravilloso lugar situado al lado de el parque de El Retiro y a hablar un poco de Literatura conmigo. El aforo es de 120 personas.

Saludos 🙂

Una historia conmovedora sobre una espeluznante realidad.

Hará un mes que he publicado en Amazon mi nuevo relato corto: “En la orilla del mar“. Valiente yo, como de costumbre, he realizado dicha publicación en dos idiomas, español e inglés -lo cual, a pesar del duro trabajo que ha supuesto, me tiene muy emocionado-.

Aquí podéis leer la sinopsis y algunas reseñas y críticas que he ido recibiendo:


EN LA ORILLA DEL MAR

SINOPSIS:

Sentado a la orilla del mar con un papel y un bolígrafo en sus manos, un hombre joven se dispone a escribir y contar su historia. No sabe muy bien qué contar, ni cómo hacerlo, ni a quien dirigirse, pero apoyado en la magia y la belleza infinita del paisaje que tiene a su alrededor, va plasmando poco a poco en el papel sus sentimientos, sus recuerdos, sus vivencias, toda una vida que demuestra que la realidad siempre supera a la ficción.

Basada en hechos reales, “On the seashore”, a través de una prosa de gran belleza y sensibilidad, narra de manera emotiva y poderosa la brutal realidad de la guerra a través del corazón y el alma de Khalid, un joven sirio de 22 años.

enlaorilladelmar

RESEÑAS:

«Cuando ese espacio situado entre la imaginación y la realidad llamado Literatura te lleva a sentir, a pensar, a odiar, a amar, a llorar, a sonreír, a miles de emociones y sensaciones, es entonces cuando se vuelve magia. Podemos pensar que es fácil, pero alcanzar esa magia es muy difícil, pocos escritores la alcanzan en sus novelas, y aún menos en un relato corto. J. A. Peña Fernández lo hace en “En la orilla del mar”, con el gran mérito que ello supone.

Usando una prosa repleta de alma y fuerza, y demostrando un magnífico control y gestión del ritmo narrativo, en “En la orilla del mar” J. A. Peña Fernandez atrapa al lector en la sutil y aparente intrascendencia de las reflexiones iniciales del personaje para, después, atacar sin piedad y golpear su corazón, dejarle sin aliento y abrumado ante lo que se le está contando. Es imposible no conmoverse, impactarse y sobrecogerse con esta historia, no sólo por su contenido, también por la simplicidad y naturalidad con la que J. A. Peña Fernandez describe los hechos como si no pasara nada, o como si lo que pasara no tuviera importancia. Terrible y brutal forma de escribir, pero inteligente y fascinante a la vez.

Definitivamente, “En la orilla del mar” es una obra maestra, uno de los mejores relatos cortos que he leído nunca, una historia que todo el mundo debería leer. Os la recomiendo encarecidamente».

5.0 de un máximo de 5 estrellas

PLSoñador. Lector de Amazon

«Historia corta basada en la vida de un hombre que experimentó múltiples quebrantos. Escrita con claridad, llena de emociones y rica en detalles que me transportaron al lugar donde todo sucedió. Es una lectura para disfrutar».
5.0 de un máximo de 5 estrellas
Velia Howell. Escritora y ávida lectora.
«Un relato que estremece por su sencillez, y que a la vez nos trae al corazón la realidad de un personaje real y tangible, lleno de vida y de alma.
Creo que es casi imposible que el lector no sienta empatía con las vivencias que el autor nos muestra, palabras que fluyen de manera exquisita por su simpleza, y porque están estrechamente conectadas con el alma de un personaje que el lector puede amar y reconocer.
Una realidad tal vez lejana, pero que nos acerca y nos hermana.
Recomendado para todo aquel que quiera salir de su zona de confort y acercarse a un mundo que existe pero que no ha palpado, y que puede hacerlo con este relato de Juan Antonio.
Gracias, Juan. Exquisito. Me ha emocionado desde la primera lectura».
5.0 de un máximo de 5 estrellas
Poli Impelli. Escritora y traductora.

http://amzn.eu/2u1WruH


ON THE SEASHORE

SYNOPSIS:

Sitting on the seashore with a notebook and a pen in his hands, a young man is prepared to write and tell his story. He doesn’t know very well what to tell, nor how to do it, nor who to tell it, but supported by the magic and the infinite beauty of the landscape around him, gradually shapes his feelings, memories, experiences, an entire lifetime that shows that reality is always stranger fiction.

Based on real events, “On the seashore” narrates in a beautiful, sensitive, emotional and powerful way the brutal reality of the war through the heart and soul of Khalid, a young Syrian of 22 years.

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REVIEW:

«I just read your story Juan, it is powerful and beautiful …I need to recover from it first before I tell you the rest, but the story flows incredibly and I couldn’t stop reading it (once I got to the family part)…waw!! I could see all the details and imagine the dog and see both the young man and the dog on the beach!!».

5.0 of a maximum of 5 stars

Kay M. – Avid reader and producer of words. 

Challenging, haunting, and ultimately uplifting – this story ticks all the boxes!
«‘On the Seashore’ is a powerful short story that is not an easy read, but it is certainly a rewarding one. The story opens with a deceptively innocent scene – the narrator, a young man, is sitting by the sea shore. He feels a compulsion to write, but struggles to put his thoughts down on paper because he has bottled them up inside him for so long. He addresses his reader directly in the simple belief that someone, ‘though I do not know who’, will listen to him. Once he begins to speak, his words tumble over each other, and the stark and harrowing snapshots of his grim life roll in on the reader with the relentless inevitability of the waves of the sea that means so much to him. Why? No spoilers here – you’ll have to read the story to find that out for yourself! Suffice to say that the sea has many layers of meaning here and is almost a character in its own right.

The author is clearly a non-native English speaker. His writing is unconventional; his style and use of language are challenging in that they are sometimes ungrammatical and often feel a little alien. However, these very aspects add depth and credibility to the narrator’s voice and memories.

I have given this story 4 stars because it is a brave piece of writing that turns the spotlight on uncomfortable truths about the brutal world we live in, and yet it ends on a positive note of solace that remains true to the narrator’s character and reflects the indomitable resilience of the human spirit in the face of unimaginable adversity and loss, without being saccharine. I would recommend that you buy ‘On the Seashore’. It is well worth the purchase price!

I was fortunate enough to receive a free copy of this story in exchange for posting an honest review».

4.0 of a maximum of 5 stars

Janet Wright – Avid reader and writer. 

Worth reading!
Beautiful but tragic. A man story based on his multiples sorrows. Rich in details and emotions that transported me where everything took place. Enjoyable to read.

5.0 of a maximum of 5 stars

Velia Howell. Escritora y ávida lectora.

“Beta” reader, Elisa Berzurí, Ojo de Halcón writer.

On the seashore” is an amazing and hard story. The writer captures your attention since the first word until the last one, takes you to the place he is talking about and gets you can feel what the main character feels.

In this short story you perfectly notice the differences (that you know, but many times you forget) between the country where you live and other countries, you get another perspective of their problems and, most of all, realize that depends where you were born your life can be the best or the worst of the world. After reading “On the seashore” I have been conscious about how lucky we are living in a country like this; and particularly as a woman, in a culture that respect us and let us the freedom to do what we want and to live with no worry or fear about some of our realities.

I have finished the story with tears in my face thanking about everything around me. Next time I see the news about this kind of countries I’ll remember this story to empathize with these people and to help as I can.

Congratulations to the writer, only a person with a great sensitivity can make you feel those different sensations and touch your spirit and soul with his words!!

I recommend this reading to all the people!!

5.0 of a maximum of 5 stars

Elisa, writer and dreamer
relatosberzuricomblog.wordpress.com

http://myBook.to/Ontheseashore


Que la disfrutéis. Saludos.

Enjoy it. Regards.

Ningún monstruo vino a verme

Recuerdo aquel programa de Masterchef en el que al concursante en cuestión le tocaron unos chipirones. El concursante, cuyo nombre no recuerdo, teñía su mirada de enorme escepticismo. “¿Qué demonios hago yo con esto?”, se leía perfectamente en sus ojos. Tal era su desconcierto que el hombre -de eso sí me acuerdo, era hombre- no hizo nada, simplemente pasó los chipirones por la plancha un segundo, los colocó en el plato, puso un poco de mahonesa en un lateral, y se lo presentó al jurado. No sólo al jurado, porque por allí estaba ese espectacular cocinero con tres estrellas Michelín, jefe de cocina del mítico restaurante Akelare, don Pedro Subijana. Cuando Jordi Cruz -miembro del jurado (aclaro para aquellos que no lo conozcan)- y el propio señor Subijana se acercaron al concursante, el primero le preguntó: “¿Tú crees que esté es un buen plato?”. Obviamente, el hombre contestó que no, pero, ante su sorpresa, el señor Cruz le dijo: “Este plato es perfecto, absolutamente perfecto. Hay productos con los que menos es más, con los que no hay que hacer nada porque si no los estropeas. Éste es uno de esos productos… Buen trabajo”. Don Pedro Subijana, por su parte, asentía.

Esta evocación aparentemente inútil que ahora saco a colación me vino a la mente ayer, justo después de terminar de ver en el cine Un monstruo viene a verme, de J. A. Bayona, y no porque me entrara hambre de chipirones mientras me hallaba sentado en mi butaca, sino porque a la conclusión de la película me hubiesen dado ganas de tener a mi tocayo Juan Antonio delante y recordarle aquello de: Hay productos con los que menos es más, con los que no hay que hacer nada porque si no los destrozas. Éste es uno de esos productos…, norma que todo ser creativo -cineasta, escritor, pintor, cocinero, etc.- debería tener como principio básico a la hora de crear sus obras, norma que el señor Bayona desconoce -lo cual sería peligroso- o no aplica -lo cual sería aún peor-.

No es que quiera yo comparar Un monstruo viene a verme con unos chipirones, pero reduciendo la creatividad a lo más esencial, J. A. Bayona tiene aquí kilos y kilos de chipirones entre manos -esto es, kilos y kilos de un producto bueno en sí mismo-, y a fuerza de añadirle y añadirle ingredientes, termina consiguiendo estropear el plato. A los amantes del cine no nos sorprende, conocemos bien a J. A. Bayona y sus “maneras”, sus “tics” y su excesiva tendencia al efectismo hábil, que son cosas que el público en general le aplaude, pero que a mí me cabrean porque convierten un producto de un 8 u 8.5 -notable alto- en uno de 5.5 o 6 -aprobado raso-.

Y es que Un monstruo viene a verme es un producto ganador en sí mismo -como aquellos chipirones a los que menciono por última vez; ¡lo prometo!-, pues narra la historia de un niño de 12 años que se debate entre la negación y la aceptación de la pronta muerte de su madre, muy enferma, y que para hacer frente a tal evento, siendo un niño de gran imaginación, crea en su mente un monstruo que le visita por las noches para contarle tres historias que le harán comprender e interiorizar la situación… Por tanto, y más allá de la pseudo-innovación del monstruo -no es innovación ninguna, pues se ha visto varias veces con anterioridad-, la historia es muy conmovedora.

No obstante, y empezamos con las cosas negativas de la película, la historia es muy tramposa y “facilona”. Familia desestructurada -¿por qué en el cine estas cosas no le pasan a familias normales? Ya lo sé, porque sería mucho más complejo conmover al espectador… ¡Cuánta cobardía!-, niño incomprendido y mal tratado en el colegio -lo de siempre-, abuela “Rottenmaier”, etc. Es decir, todo “precocinado” para llegarte al corazón. Si a eso, además, le unimos los excesos del señor Bayona, pues se te termina cayendo la lágrima. ¿Qué excesos?, os preguntaréis. Pues los típicos en estas historias: el niño abrazando a la agonizante mamá, la cámara recreándose en cómo mamá y niño se cogen de la mano, etc. EFECTISMO!!!

Pero no es eso lo peor de la película, al menos en mi opinión. Lo peor es su monstruoso guión, no carente de ciertas lagunas y extrañezas. Lo más evidente y sonrojante es el propio monstruo, no porque esté mal hecho, sino por sus formas. Mira que yo abogo por no tratar a los niños como tontos, pero de ahí a ver a un niño de 13 años hablando y siendo tratado como un filósofo… no me lo trago!! Y es que las conversaciones entre el monstruo y el niño parecen entre Séneca y Platón, así como que los cuentos que el monstruo le narra al muchacho se asemejan más al Mito de la caverna que a Blancanieves y los siete enanitos. Y, repito, el niño tiene 13 años, y no me imagino a un niño de tal edad, por muy listo que sea, haciéndose preguntas y disertando sobre la vida de esa manera. Aunque verlo y escucharlo tiene su gracia, ciertamente.

Pese a todo, la película se deja ver, es visualmente correcta y tiene unas interpretaciones aceptables -ninguna sobresaliente; el niño tampoco-. Sin embargo, no pasa de ahí, y es inevitable acabar con cierta sensación agridulce.

Sinceramente a mí, ayer por la noche, ningún monstruo vino a verme

PUNTUACIÓN: 5 sobre 10


UN MONSTRUO VIENE A VERME

Dirigida por Juan Antonio Bayona
Géneros FantasíaDrama
Paises Ee.uu.España
SINOPSIS

Conor O´Malley (Lewis MacDougall) es un chico que a sus 13 años ha tenido que asumir muchas responsabilidades. Tras la separación de sus padres y la grave enfermedad que padece su madre (Felicity Jones), se ha visto obligado a tomar las riendas de su hogar. Además, debido al acoso escolar que sufre en el colegio, ha creado un mundo de fantasía plagado de hadas, duendes y demás criaturas maravillosas, que le permite escapar de su rutina y superar sus miedos. Porque incluso en su propio ambiente familiar, su inventiva tiene que enfrentarse incluso con la visión de su fría y calculadora abuela (Sigourney Weaver).

A través de la ventana de su habitación, el joven puede divisar un tejo, un viejo árbol que lleva en pie miles de años. Unos minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra con un monstruo (Liam Neeson) a través del cristal. Pero no se trata de la aterradora criatura que él esperaba, la que aparece en la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el duro e inacabable tratamiento contra el cáncer. No, este monstruo es muy diferente, y quiere lo más peligroso de todo: la verdad. ¿Podrá este increíble árbol que ha cobrado vida en su imaginación ayudarle a superar sus problemas?

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El renacer de una literatura olvidada (The rebirth of the forgotten literature)

Me voy de vacaciones, pero antes de irme me gustaría compartir con vosotros un email que me ha enviado un conocido. El mail versa sobre una crítica, reseña, comentario, o como queráis llamarlo, sobre mi novela Agua seca y sal. Lo ha titulado: El renacer de la literatura olvidada, y ya sólo el título me honra muchísimo.

Deciros que he estado intentando traducirlo, aunque debo pedir perdón a todos los que de verdad saben inglés. Yo sólo sé lo justo como para no pasar hambre. No obstante, con mi atrevimiento habitual, adjunto también la traducción.

Espero que os resulte interesante.

Un abrazo a todos.


EL RENACER DE LA LITERATURA OLVIDADA

Agua seca y sal

La tradición novelística española, aunque pase de moda o se vea relegada a un plano secundario a causa de los caminos marcados por la modernidad, resiste siempre en el subconsciente del verdadero amante de la Literatura de nuestro país, ese amante que percibe con tristeza cómo su amada se está yendo, lentamente, de su lado para no volver. Por eso sorprende que, cuando uno ya no espera más que un ‘Adiós’, su amada Literatura permanezca con él; y sorprende, sobre todo, que quien la haga permanecer a nuestro lado sea un escritor joven: J. A. Peña Fdez. A este respecto, por favor, que nadie me malinterprete. No es que no existan algunos -muy pocos, todo hay que decirlo- escritores jóvenes de calidad indudable, pero suelen vivir anclados en las modas y las perversiones de un mercado literario actual dominado por el acuciante sonido de las monedas y las voces que gritan: «¡Hay que vender! Lo demás no importa…».

Esa es, sin duda alguna, la principal virtud de Agua seca y sal: Ser un ‘rara avis’, estar ‘fuera de lugar’, no tener aparente sentido dentro del mundo literario en el que estamos inmersos. Esto provoca que el lector, al zambullirse en las páginas de Agua seca y sal, alcance una sensación que sólo algunas novelas muy privilegiadas logran, esa sensación de importarle muy poco, más bien nada, al escritor. No hay en toda la novela ninguna escena que busque congraciar al escritor con el lector, o que busque el aplauso fácil, como en tantas y tantas obras de ahora. Todo lo contrario, el lector percibe perfectamente que el escritor ha escrito lo que le ha dado la gana escribir, y tal circunstancia, tal inusual valentía, impregna la obra de un aroma a libertad altamente perturbador y enriquecedor para quienes nos ponemos delante de sus líneas.

Técnicamente, hay poco que objetar. El uso del lenguaje que realiza J. A. Peña Fdez. es el correcto, añadiendo formas dialectales que dotan al escrito de ambientación y verosimilitud. La novela, en ese sentido, no resulta falsa; ni tampoco agobiante, pues dichos recursos dialectales son utilizados en su medida justa, ni más ni menos. La manera en la que se va desarrollando el tema también es correcta. Todo se encuentra adecuadamente medido. J. A. Peña Fdez. no se extiende en lo que no merece extensión; sin embargo, aquello que requiere de una narración más extensa y puntillosa, J. A. Peña Fdez. lo narra con el suficiente detalle. Por otra parte, el ritmo narrativo es perfecto, contrarrestando los momentos más pausados con otros de mayor ‘eléctricidad’. Para ello, el recurso usado -con gran maestría, por cierto- por el autor es el humor, que resulta un contrapunto inmejorable, y muy necesario, a algunas escenas de enorme dureza.

No obstante, merece hacerse hincapié, por su especial relevancia, en dos aspectos en particular. Primero, el sujeto escogido. J. A. Peña Fdez. demuestra gran inteligencia al elegir la primera-tercera persona que constituye ‘El Escritor’ porque coloca al lector en una posición más cercana a la perspectiva, posición que facilita que el lector incremente su empatía tanto con el personaje como con la historia. Sin duda, una brillante elección. Segundo, la concepción narrativa, lo que el autor denomina «ficción no ficticia». Las historias son activas, se mueven, y resulta difícil pensar que se puede contar una historia a través de elementos ‘pasivos’, inmóviles, más si cabe cuando leídos otros textos que los incluyen -de autores consagrados como Eduardo Mendoza o Kirmen Uribe, entre otros-, dichos elementos suelen quedarse en un mero acompañamiento de la historia principal, pero J. A. Peña Fdez. enseña que tales elementos pueden incorporarse al texto como una parte fundamental; sin ellos no hay historia en Agua seca y sal, y eso imprime un carácter único a la narración y, por tanto, a toda la novela. Además, la conjunción de estos elementos ‘pasivos’ con aquellos ‘activos’ es sobresaliente, sin afectación al ritmo o a la integridad del texto. J. A. Peña Fdez. sabe lo que quiere lograr de tan intrépido formato narrativo, y lo logra.

Donde esta novela nos desconcierta es en la historia que ‘El Escritor’ nos cuenta sobre su viaje. El planteamiento inicial tiene un punto de extravagancia e inconsistencia que se va evaporando -la inconsistencia, la extravagancia nunca abandona la obra- con el paso de los párrafos. Ciertamente, recibir una carta sin remite ni matasellos no es muy normal, aunque, una vez leída la novela, poco en ella puede adjetivarse de normal. La carta es, en el fondo, el aviso de lo que nos espera en la novela a todos los niveles. Ese halo engañoso e impostado que el autor incorpora desde el primer momento es constante, J. A. Peña Fdez. no lo abandona en ningún instante, y el lector lo asume sin queja porque hasta las historias más reales poseen un alto grado de falsedad, si no no podría darse aquello de que: «La realidad siempre supera a la ficción».

Todo lo que nos sucede carece de razón, y nuestra vida no es más que la búsqueda de respuestas a nuestras sin-razones. En Agua seca y sal esa búsqueda provoca un viaje a los confines de un pueblo cántabro, Loredo, en plena bahía de Santander, un recorrido por sus callejas y sus gentes, por los recuerdos y las realidades de una pequeña y maravillosa zona de España. Mediante sus paseos por las veredas del pueblo y las conversaciones con los vecinos, ‘El Escritor’ va componiendo la vida y personalidad de quien le envió la carta, así como la vida y personalidad de toda una localidad y, por elevación, de toda una sociedad. Francamente, nos gustaría decir que las respuestas encontradas por ‘El Escritor’ son dulces, pero no es así. No puede dulcificarse lo que es amargo, la amarga realidad que nos rodea, el amargo recuerdo de nuestras perdidas morales, sentimentales, o el de aquéllas más tangibles. Como dice un conocido mío: «A nuestra realidad le han echado limón, y, por mucho que algunos pretendan que huela a rosas, lo que está bañado en limón ha de oler a limón». Agua seca y sal huele a limón porque a limón debe de oler, porque nuestro día a día está repleto de situaciones que requieren de bicarbonato sódico para poder ser digeridas, incluso aquellas situaciones dotadas de mayor humor dejan un extraño sinsabor que pone la piel de gallina. Así es la época en la que estamos, una época bronca en la que los valores más básicos se han pervertido, una época desleal, cínica, cobarde, insana, déspota, avariciosa, mentirosa e incrédula en la cual quienes padecen realmente la enfermedad son aquellos que están sanando a los que supuestamente se hallan enfermos. Y todo se ejemplifica en los pequeños pueblos, entre las gentes sencillas, allí donde nadie cree que ocurre nada y, sin embargo, ocurre todo, y ocurre de forma más terrorífica y sobrecogedora que en ningún otro lugar.

La novela no es pesimista, es realista, igual de realista que confirmar las condiciones de gran novelista de J. A. Peña Fdez. Es muy complejo encajar todas las piezas antes comentadas y que se mantenga el atractivo y la ortodoxia. El autor es hábil en la presentación, distribución y concreción de los hechos, y sólo una vez acabada y reposada la novela puede apreciarse sin histrionismo ni aspereza. He oído decir que Agua seca y sal es demasiado oscura; quizá sí, pero,  y más contando con que se trata del debut de su autor, no por ello deja de ser una muy buena manifestación de novela y de novelista.

Signed. P. L. Soriano*

(Crítico Literario, Editor)

*Este nombre es un seudónimo.


THE REBIRTH OF THE FORGOTTEN LITERATURE

Dry water and salt

The Spanish novelistic tradition, although it is out of fad or it is relegated to a secondary role because of the paths stablished by modernity, always resists in the subconscious of the true lover of the Literature of our country, that lover who perceives sadly how his beloved is going away slowly of his side to never return with him. It seems surprising that when one no longer wait more than a ‘Goodbye’, his beloved Literature stays with him; and it is surprising, above all, that who does that it stays with us is a young writer: J. A. Peña Fdez. In this regard, please, don’t get me wrong. There are some -very few, it must be said- young writers of undoubted quality, but often live anchored in fads and literary perversions of a current pressing market dominated by the sound of the coins and the voices shouting: “We have to sell! Nothing else matters…”.

That is, without any doubt, the main virtue of Dry water and salt: Being a ‘rara avis’, being ‘out of place’, having no apparent sense in the literary world in which we are immersed. This causes that the reader, when he dives into the pages of Dry water and salt, reaches a feeling that only some very privileged novels achieve, that incredible feeling of: ‘I matter too little, rather nothing, to the writer’. There is no scene throughout novel that looks for ingratiate the writer with the reader, or that seeks an easy applause, as in so many books of now. On the contrary, the reader perceives perfectly that the writer has written what he pleased to write, and such a circumstance, such unusual courage, permeates the work of a highly disturbing and rewarding scent of freedom for those who put themselves in front of its lines.

Technically, there is little to object. The use of language that J. A. Peña Fdez. makes is correct, adding dialectal forms that give atmosphere and verisimilitude to the writing. The novel, in that sense, is not false; nor opressive, because these dialectal resources are used in the right measure, neither more nor less. The way in which the theme is developed is also correct. Everything is properly measured. J. A. Peña Fdez. does not extend in that which does not deserve extension; however, that which requires a more extensive and punctilious narrative, J. A. Peña Fdez. narrates it with the sufficient detail. Moreover, the narrative rhythm is perfect, counterbalancing the more leisurely moments with others that contains higher ‘electricity’. To do this, the resource used -with great skill, by the way- by the author is the humor, which is an excellent counterpoint, and much needed, to some scenes of great hardness.

However, they should be emphasized, for their special importance, two aspects in particular. First, the chosen subject. J. A. Peña Fdez. shows great intelligence in choosing the first-third person who is ‘The Writer’ because it puts the reader in a closer perspective position with the story, which enables that the reader increases his empathy with both the character and the story. Undoubtedly, a brilliant choice. Second, the narrative conception, what the author calls “non fiction fiction.” The stories are active, they move, and it is difficult to think you can tell a story through ‘passive’ elements, more when in other texts that include them -of established authors as Eduardo Mendoza or Kirmen Uribe, among others-, such elements tend to stay in a mere accompaniment of the main story, but J. A. Peña Fdez. shows that such ‘passive’ elements can be incorporated into the text as a fundamental part; without them there is no story in Dry water and salt, and it prints a nature of ‘unique’ to the narrative and, therefore, to the whole novel. In addition, the combination of those ‘passive’ elements with those which are ‘active’ is outstanding, without affecting to the rate or the integrity of the text. J. A. Peña Fdez. knows what he want to achieve of such intrepid narrative format, and he succeeds.

This novel disconcerts us in the story that ‘The writer’ tells us about his trip. The initial approach has a point of extravagance and inconsistency that evaporates -the inconsistency, the extravagance never leaves the book- with the curse of paragraphs. Certainly, receive a letter with any return address and any postmark is not normal, though, after reading the novel, nothing inside it can be called ‘normal’. The letter is, at bottom, the notice of what awaits us at all levels in the novel. That misleading and projected halo that the author incorporates from the outset is constant, J. A. Peña Fdez. does not leave it at any moment, and the reader assumes it without any complaint because even the true stories have a high degree of falsity, if not it couldn’t be say that: “Reality is always stranger than fiction”.

Everything that happens to us has no reason, and our life is nothing but the search for answers to our non-reasons. In Dry water and salt, that search leads to a trip to the confines of a Cantabrian village, Loredo, in the Bay of Santander, a tour for its streets and for its people, for the memories and the realities of a small and wonderful area of Spain. Through his walks through the paths of the town and the conversations with the neighbors, ‘The writer’ composes the life and personality of who sent him the letter as well as the life and personality of a whole town and, by elevation, of a whole society. Honestly, we would like to say that the answers found by ‘The Writer’ are sweet, but they are not. You can not dulcify what is bitter, the bitter reality that surrounds us, the bitter memory of our moral losses, sentimental losses, or of those which are more tangible. As an acquaintance of mine says, “In our reality they would have thrown lemon, and, much as some people pretend that it smacks of roses, which is bathed in lemon has to smell like lemon”. Dry water and salt smells like lemon because it must smell like it, because our daily life is full of situations that they require sodium bicarbonate to be digested, even those situations equipped with of greater mood leave us a strange bad taste that puts us goosebumps. This is the time in which we are, a fight era in which the most basic values have been perverted, an unfair, cynical, cowardly, insane, despot, greedy, deceitful and faithless time in which those who really have the disease are those who are supposedly healing people who are sick. And all is exemplified in small towns, among ordinary people, where no one believes that anything happens and, nevertheless, everything happens, and it happens in a more terrifying and overwhelming way than anywhere else.

The novel is not pessimistic, is realistic, as realistic as to confirm the conditions of great novelist of J. A. Fdez Peña. It is very complex to fit all the pieces mentioned before and to keep the attractive and the orthodoxy. The author is skilled in the presentation, distribution and realization of the facts, and only once the novel is finished and reposed it can be seen without histrionics or roughness. I’ve heard that Dry water and salt is too dark; maybe yes, but, and more counting on that it is the debut of its author, it doesn’t leave of being a very good demonstration of novel and novelist.

Signed. P. L. Soriano*

(Literary Criticism, Publisher)

*This name is a pseudonym.