Pasó el tiempo

El ruido del agua se unió al de su llanto. Juan había decidido nacer junto a un río caudaloso.

  • Este niño es muy extraño.
  • Es como todos, sólo es que casi no habla…

Pasó el tiempo. Juan era un niño inocente cuando comenzó a sentarse en una esquina, junto al río, en silencio, solo.

  • Hola, ¿estás ahí?
  • No. Estoy pensando…

Pasó el tiempo. Juan era un joven insomne cuando en aquel rincón del río empezó a oler a putrefacto.

  • Esto huele fatal.
  • Sí, aquí ya no se puede pensar…

Pasó el tiempo. Juan era un hombre inestable cuando en aquel rincón dejó de haber un río.

  • No queda agua.
  • Ahora todo se seca…

Pasó el tiempo. Juan era un maduro enfermizo cuando olvidó que en un rincón cercano hubo un río.

  • El río desapareció hace ya mucho tiempo.
  • Yo también…

Pasó el tiempo. Juan era un anciano muy extraño cuando, llorando, se sentó en una esquina, en silencio, solo. Pasó algo más de tiempo, Juan ya no podía pensar cuando en aquel rincón empezó a oler a putrefacto.

Juan, olvidado, desapareció. Había decidido morir junto a un río seco. Pasó el tiempo…

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