De risas, lágrimas y huellas

Tengo en la espalda la huella de la risa de mucha gente. Es como una media luna hacia arriba, negra, tintada, pero desde hace unas semanas está desapareciendo. Ahora parece más gris, menos oscura, también menos profunda. Está ahí, aunque no me duele. Cuando me salió si me dolía. Ya no, como los tatuajes, que duelen cuando te los haces pero un tiempo después no producen ni una leve molestia.

La risa de mucha gente ha dejado en mi espalda una huella que yo no quiero que se borre, porque yo no quiero olvidar a todo el resto de personas que ha situado la huella de una lágrima en mi pecho. Esta huella también es una media luna hacia arriba, pero es naranja, colorida, y me hace reír. Tampoco quiero que esta huella de mi pecho se borre, porque no quiero olvidar a todo aquel que me ha hecho llevar una huella de su risa en la espalda.

La risa y las lágrimas dejan huella. Cuidado de lo que reímos, cuidado con lo que lloramos.

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