De risas, lágrimas y huellas

Tengo en la espalda la huella de la risa de mucha gente. Es como una media luna hacia arriba, negra, tintada, pero desde hace unas semanas está desapareciendo. Ahora parece más gris, menos oscura, también menos profunda. Está ahí, aunque no me duele. Cuando me salió si me dolía. Ya no, como los tatuajes, que duelen cuando te los haces pero un tiempo después no producen ni una leve molestia.

La risa de mucha gente ha dejado en mi espalda una huella que yo no quiero que se borre, porque yo no quiero olvidar a todo el resto de personas que ha situado la huella de una lágrima en mi pecho. Esta huella también es una media luna hacia arriba, pero es naranja, colorida, y me hace reír. Tampoco quiero que esta huella de mi pecho se borre, porque no quiero olvidar a todo aquel que me ha hecho llevar una huella de su risa en la espalda.

La risa y las lágrimas dejan huella. Cuidado de lo que reímos, cuidado con lo que lloramos.

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Palabras

Las palabras banales y sin peso son tantas que se las lleva el viento,

tantas como las palabras que escucho una y otra vez, que me dan aliento y que, definitivamente, me conducen al desaliento,

tantas como las palabras dañinas que, pronunciadas por seres ínfimos, ya no me dañan,

tantas como las palabras recubiertas de mentiras e hipocresía que intentaron cambiarme,

tantas como las palabras muertas que tuve que aprender,

tantas como las palabras insignificantes que alcanzaron después un significado,

tantas como las palabras que, a día de hoy, me han dejado sin palabras…

La senda

Hay una senda que llevo años recorriendo, tantos años que me sorprende que aún hoy me siga siendo desconocida. En esta senda hay piedras, hay barro, hay charcos, hay animales, hay personas, hay pisadas borradas, hay huellas que permanecen, hay hojas secas, hay flores marchitándose y hay árboles desmoronándose. Es una senda en la que cada paso me conduce hacía delante y en la que la tierra que voy dejando detrás se va hundiendo bajo mis pies; no puedo volver atrás. Esta senda de vez en cuando se abre ante mí en dos caminos, incluso en más; esos son los pasos más importantes, los que he de dar en el momento de la encrucijada. Para mi fortuna, un día comprendí que ninguno de los caminos en los que se abría la senda es mejor que el otro; en todos ellos hay piedras, hay barro, hay charcos, hay animales, hay personas, hay pisadas borradas, hay huellas que permanecen, hay hojas secas, hay flores marchitándose y hay árboles desmoronándose.

En todos estos años que llevo recorriendo la senda me he tropezado con las piedras, me he manchado de barro, me he mojado en los charcos, me han mordido animales, me han abandonado personas, me han pisoteado, me han dejado huella, han intentado que me seque, que me marchite y que me desmorone. Sin embargo, nunca he dejado de caminar por ella…

Oferta (2)

Yo a veces soy muy sarcástico, y con esa ironía tiendo a escribir. Ayer publiqué un post en este blog que se me ocurrió por algo que había leído, en concreto una oferta de trabajo que me chocó bastante, más que nada por la duración de la misma: un día. Os dejo la oferta, a ver si os hace pensar lo mismo que a mí…

Descripción

Seleccionamos para importante multinacional un/a Auxiliar Administrativo/a experto/a en Excel para días sueltos.
Se ofrece:
– Contrato de un día a través de ETT, el próximo 19/01/2015.
– Horario: 9.00-13.00.
– Salario: 10.09 brutos hora.

Requisitos

  • Estudios mínimos

    Formación Profesional Grado Medio

  • Experiencia mínima

    Al menos 1 año

  • Requisitos mínimos

    – Nivel experto/a de Excel (se pasarán pruebas de nivel)
    – Disponibilidad inmediata.

No sé vosotros, pero después de leer cosas como ésta me da a mí que no soy yo el que se ríe del tema de los trabajos. De todos modos, yo me río, porque la risa es algo que no nos pueden quitar…

Oferta

He visto una oferta de trabajo de duración de un día. En situación tan desesperada, como el hambre aprieta y llevo un tiempo sin comer, he llamado. El señor que me ha contestado, muy serio, me ha dicho que el puesto es en una empresa líder en su sector, que compartiría tiempo con grandes profesionales, que cobraría 7 Euros la hora, pero que no me iban a dar de alta en la Seguridad Social porque, ¡para un día qué más da! El trabajo en cuestión, según el hombre con el que he hablado, es: probador de munición.

—Pero, ¿disparo yo?

—No, le disparan a usted.

Le he dicho que lo pensaría, pero tengo que darme prisa porque por lo que sé hay muchos más interesados…

Duda razonable

Desde hace semanas estoy en conversaciones con una pequeña Editorial para que me publiquen mi primera novela. Yo, como escritor novel, más allá del tema narrativo, sé que tengo limitaciones (me refiero a nivel “mercado” y posibilidades de venta), pero la oferta que me ha hecho este editor me parece muy poco ambiciosa, tan poco ambiciosa que ahora mismo ni considero la posibilidad de editar con él (no me refiero a lo “pecuniario”, sino a tirada de ejemplares y demás).

Sucede que en esta obra en particular, “Agua seca y sal”, puse yo, al contrario que hace él, toda la ambición del mundo. La novela es un experimento narrativo, y como tal me arriesgué mucho, me lancé al vacío y me costó muchísimo escribirla. Mejor o peor, la obra me parece que tiene (por original, extraña y diferente) muchas posibilidades, y que es bastante “vendible”.

Entonces, os preguntaréis cuál es mi duda. Bien, mi duda es de ésas catalogadas como razonables, pues al ser la primera vez que me encuentro en esta situación, tengo miedo de que rechazando esta posibilidad… no vuelva a aparecer otra!!! Por otro lado, tengo miedo de que aceptando… mi novela muera en las estanterías de un editor “con pocas narices”… y pierda después oportunidades mejores que puedan surgir.

También sé que sois muchos los que me tenéis estima y a los que yo os tengo mucha estima, y que me ayudarías a sacar este sueño literario adelante recomendándola a vuestros amigos, familiares, etc. La verdad, no sé qué hacer… quizá, como dice mi madre, debería aceptar y “tirar a la basura esta obra” pero así tener algo publicado y hacerme un minúsculo nombre literario, pero un nombre al fin y al cabo. Es una opción; no obstante, me da mucha rabia “tirar por el retrete” mi trabajo (porque escribir no es nada fácil, y escribir “Agua seca y sal” aún menos).

¿Qué pensáis vosotros? Os agradecería una opinión…

Hormigas

Hoy, al levantarme, he visto corretear por encima del lavabo unas hormigas. Eran diminutas, y como yo no estaba muy despierto aún, me he preguntado si serían reales o ficticias. No sé si lo habreis oído alguna vez; si no, deciros que hay quien piensa que la gente que se siente sola ve hormigas, hormigas ficticias, irreales. Y las ven en cualquier lugar y a cualquier hora del día…

Yo no es que me sienta solo, es que estoy solo. No obstante, las hormigas que han aparecido esta mañana en mi lavabo eran reales. Supongo que no me tengo que tildar de loco. Gracias a Dios cuando estoy solo yo no veo hormigas, veo películas. Por eso, os dejo un regalo: una de las mejores secuencias de una de las mejores películas de todos los tiempos: “Old boy”, del coreano Park Chan Wook. Habla precisamente sobre esto, con enorme sentimiento y de una manera formidable. Disfrutadla.

Reyes Magos (2)

El ser humano es un ente muy curioso. Hoy estamos de buen humor, alegres, felices, contentos, pero si en cualquier otra época del año yo os contara que a mí casa han venido tres camellos mágicos a beber coñac y a traerme regalos… ¿qué pensaríais?

Reyes Magos

Hoy vienen los Reyes Magos, con sus regalos y su magia. Hay muchos recuerdos que guardo de los días de Reyes; también muchas preguntas. De entre todas ellas, voy a lanzar una que cuando éramos pequeños entre mi grupo de amigos conllevaba grandes debates: ¿Cuál de ellos la tendría más grande?

Soy consciente de que ésa no es más que otra de las muchas cuestiones de esta vida de las que no sé la respuesta, y de la que probablemente nunca la sabré. Eso sí, comentaros que me acuerdo de que por Melchor no apostaba nadie ni un duro; es lo que tiene confrontar entrepiernas con los árabes y los centroafricanos. Yo, por intuición, siempre aposté por los camellos… ¿Vosotros qué pensáis?