Visitas (2)

Esta mañana la tristeza ha venido a visitarme. Ha llamado a la puerta y yo he mirado por la mirilla. He visto que ella tenía los ojos negros y llorosos, unas llagas en la cara y un vestido oscuro harapiento y roído. Yo no tenía ganas de hablar y no la he dejado pasar. Me ha estado esperando un rato en el descansillo, hasta que se ha cansado.

Quizá otro día esté yo de mejor humor…

Visitas

La muerte ha venido hoy a visitarme. Le di los buenos días, le ofrecí un café y charlamos un rato. Es poco habladora; de hecho, sólo me dijo: “Hasta pronto”. Después se marchó y yo seguí a lo mío.

No puedo negarlo: hago un café de muerte…

Silencio

Hay un silencio que yo no entiendo,

el silencio de esas personas que se van de tu vida sin despedirse,

ésas con las que intentas contactar porque aún crees tener relación

y que sólo te devuelven el eco del silencio.

Yo no soy así, porque no existe nada más indigno

que contestar una voz con un silencio,

indigno quien calla, no quien recibe el sonido de la nada,

esos que callan y luego son los primeros que se declaran dignos,

esos que callan y luego señalan con el dedo tus silencios,

esos que callan y luego dicen tener tanto que decir,

esos que por cobardes se esconden tras el silencio que envuelve su indignidad,

esos que por indignos merecen nuestra voz, pues ella les vuelve todavía peores.

A todos ellos les dedico estas palabras… pues a nadie le robaré yo la dignidad con mi silencio.

De nada vale

De nada vale la sinrazón sin razón,

de nada vale la confianza con fianza,

de nada vale la síntesis sin tesis,

de nada vale la conciencia con ciencia,

de nada vale el sinsabor sin sabor,

de nada vale el síntoma sin toma,

de nada vale el enamorado sin morado,

de nada vale la vida sin ida,

de nada vale la revuelta con vuelta,

de nada vale el sinsentido sin sentido,

de nada vale un sinfín sin fin,

de nada vale el confín… con fin.

Sobre lo obsoleto y lo que es ley de vida…

Los gobiernos son como las antiguas máquinas que pelaban manzanas: Primero te sacan el corazón, luego te quitan la piel a tiras, y, aun cuando parece que ya no te queda nada, te exprimen sin compasión.

Hubo un día en el cual aquellos viejos peladores de manzanas dejaron de utilizarse; se habían quedado obsoletos, inservibles y se cambiaron por algo más moderno. Así funcionan las cosas, es ley de vida…

No es lo mismo…

No es lo mismo…

Un día toqué a un cojo en el lago Ness, en Escocia.

Un día me tocaron los cojones en el lago, en Escocia.

Un día en el lago me toqué los cojones porque me escocía.

Un día me escocía en el lago Ness, y me la tocó un cojo.

Un día le escocía a un cojo y se la toqué en el lago Ness.

¡Qué idioma más monstruoso!…

EL ÁRBOL

Frente a mi ventana hay un árbol gigante. Abro hoy las cortinas y observo que ese árbol no tiene hojas, parece marchito, compungido, inerme y desalmado. El suelo está amarillo y un pequeño hilo de agua que cae por el tronco ha generado un charco junto a la base del árbol. No llueve; sólo hay frío, mucho frío en estas calles por las que nadie pasea. Veo un folio arrugado tirado al lado de un contenedor. El charco está a punto de hacerlo suyo. Todo es gris, y únicamente oigo el sonido del silencio. Me ha dado por pensar, ¡ya ves tú!, en por qué ese árbol sigue en pie cuando no parece tener razones.

Mi ventana, al trasluz, siempre ha sido un espejo…